María Lapiedra tiene vocación política. Con sólo 26 años ya participó en la Solidaritat Catalana, el partido del ex presidente del Barcelona Joan Laporta, y acaba de fundar su propio espacio político, el PDD. A diferencia de la mayor parte del arco político, María Lapiedra no es abogada, ni empresaria, ni es una intelectual. Es una actriz porno. Tal vez la más famosa de su país. Y con el Partido de los Deseos (eso significa PDD) pretende disputar el próximo 22 de mayo la alcaldía de su pueblo natal, la localidad leridana de Les Borges Blanques.
¿Cómo logrará Lapiedra seducir al electorado? Entre sus promesas de campaña está permitir el nudismo por las noches en las calles de la localidad, aprovechar su imagen para dar a conocer a nivel nacional el aceite que se hace en el pueblo y llevar el municipio a la “transparencia económica”, aprovechando el dinero sobrante para pagar prostitutas a solteros.

Algunos podrán sorprenderse de estas iniciativas o del simple hecho de que una actriz porno
reclame un lugar en la política. Pero su caso no es el único. Es sólo uno más de una larga lista de personajes vinculados con el mundo del entretenimiento para adultos que intentaron, alguno que otro con éxito, desembarcar como funcionarios públicos a través de las elecciones.
¡Forza Italia!
El primer antecendente histórico de la pornopolítica es, sin dudas, el de la Cicciolina. Illona Staler nació en Hungría, pero luego de convertirse en ciudadana italiana a través del matrimonio se postuló y logró una banca como parlamentaria en 1987. Pero las aspiraciones políticas de la reina del porno italiano comenzaron antes. En 1979 Staller encabezó la lista de del primer partido ecológico de su país. Más adelante en, en 1985, formó parte de las candidaturas del Partido Radical Italiano, basando su campaña contra la energía nuclear, la OTAN y el hambre en el mundo.
2 años más tarde, la Cicciolina obtenía una banca en el parlamento italiano como representante del distrito Lazio de Roma con más de 20.000 votos. Su discurso estuvo orientado a la preservación del medio ambiente, la oposición al uso de la energía nuclear, la pena de muerte y el uso de pieles de animales.
También fue impulsora de una mayor libertad sexual y de la despenalización del consumo de drogas.
En 1991 funda el Partido del Amor, aunque pronto abandonaría la política para concentrarse en una carrera en el mundo del espectáculo.
En 2002 intenta retomar su carrera política, aunque esta vez en su país natal, Hungría. Intentó allí presentarse por el distrito de Kobánya de Budapest, donde había nacido, pero no consiguió reunir un suficiente número de firmas para sacar adelante una candidatura independiente.
Lo último que hizo la Cicciolina en este ámbito fueron 2 postulaciones a la alcaldía de Milan, en 2004 y 2006. Sin éxito, claro.
Milly D’Abbraccio intentaría ser su sucesora y en 2008 se presentó por el Partido Socialista de Italia. A diferencia de su predecesora, no obtuvo los resultados esperados.
Alrededor del mundo
En los último años, el fenómeno de la pornopolítica tomó mayor impulso y ya no parece una novedad que algún referente del entreteniemiento para adultos obtenga un lugar en una lista o cree su propio partido. Algunos incluso hacen cualquier cosa por obtener votos.

Uno de esos casos es el de la belga Tania Dervaux, quien en 2007 se ofreció a practicarle sexo oral a 40.000 personas en caso de conseguir una banca en el Senado de su país. Aunque la promoción llamó la atención, Tania sólo logró el 0,18% de los votos. No consiguió su objetivo. Sus votantes tampoco.
Y si de Europa se trata, tenemos el caso de Anna Arrowsmith, más conocida como Anna Span. Se trata de una directota de cine porno dirigido al público femenino que en 2010 intentó obtener una banca en el parlamento británico de la mano del partido liberal democrata que encabeza Nick Clegg. Span no es una más en la industria para adultos, es una especie de intelectual del rubto: tiene un máster en Filosofía y escribió un libro acerca de cómo una pareja puede grabar en casa escenas de sexo. Por ahora sigue con lo suyo.

En tanto, Estados Unidos, la meca del cine porno, no se queda atrás. El año pasado fue la pornstar Stormy Daniels quien intentó infructuosamente obtener un lugar en el Senado. En un principió Daniel sólo quería captar la atención para que los ciudadanos pusieran interés en los comicios. Dada su aceptación, Stormy decidió ella misma saltar a la arena política para “mejorar el bienestar de Luisiana y de reconstruir Nueva Orelans después del Huracán Katrina“, según dijo. Se quedó a mitad de camino luego de renunciar a sus aspiraciones argumentando que “nadie la tomaba en serio”.
No fue el único caso en ese país. En 2003 la pornstar Mary Carey se presentó como candidata a la gobernación de California, donde fue derrotada nada menos que por el actor Arnold Schwarzenegger. Su programa electoral incluía, entre otros puntos, gravar con impuestos los implantes de silicona y poner en marcha un programa con el slogan ‘Porno por Pistolas’ cuyo objetivo será retirar todas las armas de las calles. No le fue tan mal: se ubicó 10ma de una lista de 135 competidores.
Sudamérica también tiene lo suyo. En Brasil las últimas elecciones descubrieron a una postulante muy especial. Luciana Ribeiro Cruz, más conocida como Cameron Brasil, se presentó como candidata a Diputada Federal por el PTN de Sao Paulo. Consiguió 9.964 votos y quedó en el puesto 236 entre los 1169 candidatos.
Una vía
El erotismo como recurso político no es algo que se circunscribe sólo a las actrices porno que pretenden un puesto gubernamental. Los políticos de pura cepa también aprovechan los beneficios del sexo para sus campañas, aunque de forma menos directa.
En 2010 en Brasil, el por entonces candidato a diputado nacional por Sao Paulo, Jeferson Camillo, del Partido Progresista lanzó su campaña política con videos de corte erótico en el portal YouTube. “Pruebe algo nuevo. Seguramente, le va a gustar”, era uno de los lemas de un anuncio electoral en el que se muestra a dos hombres y una mujer a los besos en una bañera.
Otro video mostraba a una mujer en bikini que sale de la ducha de una habitación de motel y recibe un llamado telefónico: al atender, mira a la cámara, mientras un hombre en ropa interior la acaricia y declara: “no estoy sola, ¿con quién estoy?, con Jefferson Camillo”. Un tercer spot mostraba a una mujer entre las sábanas acompañada de un hombre que le pregunta: “¿estás nerviosa?, ¿estás lista?”. Y ella responde, “Sí. Porque estoy con Jeferson Camillo”. Camillo explicó entonces que su intención con los 9 spots eróticos y porno-soft que grabó fue llamar la atención de los votantes en forma original.
Ese mismo año, aunque en Cataluña, España, se desató una carrera con eje en la pornopolítica. El ex presidente del Barcelona, Joan Laporta, recurrió a la estrella porno María Lapiedra como la cara de su partido, la Solidariat Catalana. La única propuesta del partido, la independencia catalana corporizada en Lapiedra, le otorgó al ex dirigente futbolístico un lugar en el parlamento de esa región.
Para esa misma elección, los partidos Alternativa de Govern y Juventud Socialista de Cataluña (JSC) también recurrieron al erotismo como arma política a la hora de atraer votantes. En el primer caso, el spot que promocionaba a Monet Nebrera mostraba las imágenes que bien podrían ser el día después de una noche romántica, aunque con el sonido de gemidos propios de un acto sexual de fondo. En medio de todo esto, se veían críticas al gobierno catalán. En tanto, la JSC se encargó de difundir un clip en el cual la protagonista alcanzaba el orgasmo en el momento en el que iba a votar por el candidato socialista. “Votar es un placer” rezaba la publicidad.
Pero no hace falta ir tan lejos para encontrar casos como este. Recientemente, Jorge Macri, uno de los referentes del Pro en la provincia de Buenos Aires contrató a María, una actriz porno, para promocionar su nombre en la costa atlántica. Parece que el porno también es Pro.






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